jueves, 4 de julio de 2013

Y seguía la historia...

Parecía que iba a salir mal, pero no. Nuestros sentimientos eran mutuos y era muy feliz.
Tenía ganas de verle, muchas ganas, y una amiga me ayudó a quedar con él.
Llegó el 22 de Agosto, estaba nerviosa e impaciente. Era la hora, las 17:30; ya tocaba verle.
Nos fuimos lejos del pueblo, estábamos muy a gusto hablando y como dice la canción: "Y nos miramos de frente y me besó de repente".
Fue algo mágico, indescriptible, inigualable...
Llegaba la noche y no podía dejar de pensar en él. Era tan bonito todo...
No era un amor de verano, ni una aventura con un chico mayor. Era mucho más que eso, eran sentimientos que mi corazón ni el suyo no podían cambiar. No lo puedo evitar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario