Agosto de 2011. Fue cuando me di cuenta de que mi vida iba a cambiar. Sí, con tan sólo 14 años. Tenía un buen presentimiento y llegó él.
Tenía una vida normal, salía con un chico y me llevaba muy bien con mis amigos. Tan sólo hizo falta una conversación de una noche para saber que eso iba a cambiar.
Nueve años. Son nueve malditos años los que nos impedían tener una relación normal. Le daba vueltas y vueltas, pero había algo que me hacía seguir adelante y pasar el tiempo que hiciera falta junto a él.
Nadie me entendía, ni mi entienden, ni me entenderán.
Pocos saben lo que es tener sentimientos hacia una persona con nueve años más que yo, pero...
No lo podía evitar.
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